jueves, 14 de enero de 2016

Hoy

La concepción de cada ser humano es única y divina. La recepción de sentimientos, dones, y características son únicas y divinas. El camino es único, divino y el propio reflejo del alma. 

Algunos, al poco tiempo visualizan una tenue luz debido a un talento en potencia que con un esfuerzo canalizado alumbra una luz más intensa. Motivo de orgullo y de gran responsabilidad . Bendecidos sean ellos a través de la música, el arte, el deporte y otros tantos ámbitos que llenan nuestro bello mundo de color. 

Quienes toman decisiones acerca de su futuro, a sabiendas de un craso error en su elección, pero también lo reconocen todo a su favor: estabilidad, dinero, aceptación, entre otros. Conceptos válidos en la realidad física, mas no en la mental.

Los que requieren ayuda con más ahínco por parte de su familia, un ser querido o de algún profesional. Requieren ser escuchados y de impulso para dar claridad  y sustento a sus ideas e ideales. Adquieren confianza para migrar hacia el lado donde se sientan felices y capaces de desarrollarse, mas no cómodos, sinónimo de conformismo y aletargamiento.  

Y otros, tal vez en mayoría, que necesitan y lo hacen saber a gritos (pero son los únicos que no lo saben), las experiencias propias de la vida. Los aproximan a un juicio más centrado y a una brújula que siempre anhelaron. Construyen un cúmulo de pequeños escalones, donde aprenden al saltar con seguridad y consolidación diaria.

Hay todo de tipo de personas, la lista es cada vez más grande y las historias siguen su curso. Lo importante es el presente, es el momento, si no es bueno y no estás satisfecho con ello, trabaja con determinación cada día. Las rutas para ello son diferentes para cada persona, con un fin común: encontrarse a uno mismo. Esta búsqueda nos toma toda una vida literalmente, lo apasionante y enriquecedor del aprendizaje continuo y las caídas que esto trae, es el recordatorio de un principio fundamental: la humildad.






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